Soñé mi tierra
Indígena sin conquista ni conquistadores,
sin genocidios, gripes o enfermedades venéreas,
traídas por ambiciosos seres del mar desconocido,
reclutados en cárceles, manicomios, hospitales, burdeles.
Saquearon en nombre de Dios la fe de todo un continente,
blandiendo espadas parecidas a insensibles cruces,
cruces iguales a espadas de creencia mortal y extraña,
asesinos que impusieron religión, rezos, requerimientos.
Esta era la tierra de un pueblo constructor de sociedades,
con ciudades pobladas de gente culta, hermosa y sabia.
Predecían con exactitud en el cielo eclipses, solsticios,
momentos precisos para sembrar yuca, frijoles, Maíz,
papas batatas ajies, tabaco, coca, tomates y cacao.
Sueño todavía un continente vivo, vibrante y extenso,
con Bolívar resucitado caminando por nuestras calles,
con Atahualpa, Guaicaipuro, Morazán, Martí, Manuela,
el Che, Martín Luther King, Violeta, Mercedes, Allende,
Neruda, Andrés Eloy, Rubén Darío, Alí y Víctor Jara.
Seguiré soñado con una tierra libre y siempre soberana,
sin bases militares extranjeras, mercenarios, o dictadores,
donde vivan mis hijos, hermanos, hermanas, amistades,
en verdadera libertad, felices y con esperanzas futuras.
Esta es la tierra donde esta sembrada mi madre,
por la cual ha luchado toda su vida mi padre,
lugar hermoso donde patria se conjugue con libertad,y la vida siempre sea un
profundo y sincero te amo.
jueves, 11 de febrero de 2010
Abya Yala
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